Sobre el proyecto
Sandra y Tomás son de esas personas que transmiten abrigo sin decir una palabra. Cálidos, simples y profundamente amables, llegan con la serenidad de su vida en el campo.
Viven en Río Gallegos, donde todo sucede a otro ritmo. Cada vez que vienen a Buenos Aires a ver a sus hijos, este departamento se convierte en su hogar temporario. Por eso, desde la primera reunión entendimos que la reforma tenía una carga emocional distinta: no se trataba solo de renovar un espacio, sino de crear un lugar que los reciba después de la distancia, que los conecte con su rutina tranquila y que les devuelva algo de ese “estar en casa”.