Sobre el proyecto
La vivienda se organiza a partir de una serie de volúmenes simples, dispuestos en dos niveles, que se abren hacia el jardín y la vegetación circundante. Desde el inicio, el proyecto se pensó como una arquitectura atemporal: formas contenidas, proporciones claras y una paleta material sobria, capaz de resistir el paso del tiempo sin perder vigencia.
El exterior está resuelto con muros texturados en tonos tierra, carpinterías de madera natural y una pérgola liviana que acompaña la galería principal. La referencia mediterránea aparece tanto en la elección de los colores como en la forma en que la casa dialoga con el clima y la luz: sombras proyectadas, muros gruesos y una estrecha relación con el paisaje.
La vegetación tiene un rol protagónico, no como decoración sino como parte integral del diseño. Trepa, enmarca y suaviza las líneas de la arquitectura, reforzando su integración con el entorno inmediato.
El interior y el exterior se conectan a través de grandes paños vidriados y espacios intermedios como galerías y patios, que extienden la experiencia del habitar más allá del límite construido. La galería es el corazón social de la casa: un espacio cubierto, abierto al jardín, donde la vida cotidiana encuentra refugio en la sombra y la brisa.
El resultado es una casa que no busca destacar, sino durar. Pensada desde la calma, desde lo esencial, y desde una relación armónica con el contexto natural.