El Paisaje<br />
En el recorrido por las calles se despliega un muestrario de estilos de construcciones. Ante esto, la reducción del lenguaje, la materialidad como expresión, la presencia de la construcción como definición: el hormigón en su máximo estado puro, sin elementos que aludan a lo doméstico, define contundentemente el límite entre lo privado y lo público. El frente se descompone en planos que acompañan la forma del cul-de-sac. Solo la luz atraviesa sus hiatos, y es entonces que la mirada se detiene. En un paisaje antropizado, sin atractivos especiales, un nuevo paisaje se fabrica en su interior: patios internos verdes y luz natural son los que definen el carácter de este mundo particular.<br />
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El Evento<br />
La casa se plantea de una manera introvertida, generándose los espacios de uso hacia el jardín privado y hacia el interior. El muro de hormigón resguarda la intimidad de una familia. A diferencia del frente, se establece hacia el jardín una relación muy fluida y directa, diluyéndose el límite entre el interior y el exterior. Los espacios de encuentro se desarrollan a lo largo de la planta baja, cargando de vitalidad a los espacios exteriores. Los dormitorios se ubican en planta alta, vinculándose con la planta baja a través de los patios y espacios verticales que conforman el nuevo paisaje de vida interior.<br />